El mercado alternativo de valores

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El mercado alternativo de valores

Tradicionalmente, cuando una persona necesita dinero para emprender un negocio lo más usual es que acuda a sus familiares en primer lugar o busque algún socio amigo suyo, el cual decida incursionar en la aventura. No obstante, la alternativa formal de financiamiento para este tipo de proyectos se encuentra en el sistema bancario. – Monografias.com
Tradicionalmente, cuando una persona necesita dinero para emprender un negocio lo más usual es que acuda a sus familiares en primer lugar o busque algún socio amigo suyo, el cual decida incursionar en la aventura. No obstante, la alternativa formal de financiamiento para este tipo de proyectos se encuentra en el sistema bancario.
Sin embargo, cuando se habla de grandes proyectos, grandes corporaciones o entidades gubernamentales que necesitan mucho capital, no es muy habitual hablar de financiamiento bancario ya que la alternativa predilecta para suplir este tipo de necesidades radica en el mercado de capitales.
El mercado de capitales es una de las grandes ramas del mercado financiero. Como en todo mercado es un punto de encuentro de oferentes y demandantes, entre los cuales se transan una diversidad de productos financieros.
Para entender la razón por la cual el mercado de valores es el preferido frente a sistema bancario, basta con observar las ventajas y desventajas de ambos sectores.
Dentro de las ventajas del sistema bancario podemos encontrar las siguientes:
Es de fácil acceso y permanencia.
No requiere la liberación de información al Público.
No es obligatorio contar con gobierno corporativo.
Mayor posibilidad de pago anticipado de las obligaciones.
Dentro de las desventajas de este sistema se encuentran:
El financiamiento es más costoso
Menor cantidad de dinero a financiar
Plazos más cortos
Reducidas posibilidades de obtener tasas fijas.
Por lo general, se realiza simultáneamente el pago de interés y capital.
En cambio, dentro de las ventajas que ofrece el mercado de capitales podemos encontrar:
Tasas de interés más bajas
Mayor cantidad de dinero a financiar
Plazos más largos de financiamiento
Tasas fijas
No amortización del capital, el pago del mismo es a vencimiento.
Incentiva a una mejor organización y manejo empresarial.
Dentro de las desventajas del mercado de capitales se encuentran las siguientes:
Requiere un mayor nivel de organización contable
El acceso a este tipo de financiación puede ser más difícil y costoso.
Alto nivel de transparencia y liberación de información.
Es necesario contar con un gobierno corporativo
Analizando las diferencias entre estos sectores, podemos encontrar algunos puntos claves que nos indican porque el mercado de valores es el preferido para las empresas e instituciones de mayor nivel.
En primer lugar, al requerir altos niveles de trasparencia, organización empresarial y supervisión la empresa evoluciona; crece profesionalmente de manera constante, permitiéndole enfrentar con mayor experticia las altas y bajas mareas de la economía como también un manejo más ético dentro del mercado, el cual proporciona prestigio frente a los demás competidores. Este valor agregado es un activo que acompañara a la empresa mientras esta participe en el mercado.
En segundo lugar, podemos apreciar que el mercado de valores permite el acceso a mayores volúmenes de crédito, debido a que los bancos se rigen por determinadas normas contables que les impide concentrar una gran cantidad de activos y riesgo en una sola inversión. Por su parte, la financiación en el mercado de valores se realiza por el aporte de muchos inversionistas a través de la compra de títulos valores, los cuales son emitidos por las empresas o gobiernos que necesitan capital.
Por último, pero en el entendido de que existen otras cualidades, los largos plazos de financiamiento y las tasas fijas que se ofrecen en la bolsa, permiten a las empresas una mayor planificación y permanencia en el tiempo.
Estas características junto a otras más, constituyen la razón por la cual las grandes empresas del mundo deciden financiarse mediante bolsa. Cabe destacar, que los mercados de valores reflejan la situación económica de sus respectivos países. Un Estado con un mercado bursátil dinámico y desarrollado presenta por lo general una economía con iguales condiciones.
A pesar de estos grandes beneficios, una de las desventajas del mercado bursátil es su dificultad de acceso. En casi todas partes del mundo los requisitos de información y costos procesales son muy elevados, lo cual impide el acceso a determinados sectores empresariales.
En la República Dominicana, para que una empresa pueda participar en bolsa debe en primer lugar estar inscrita como emisor en la Superintendencia de Valores, institución pública encargada de la supervisión y regulación del mercado de valores. Por igual, debe inscribir y recibir la aprobación de cada emisión que realice.
A su vez, tanto el emisor como la emisión deben estar inscritos en una bolsa de valores. Estas instituciones son de carácter privado y fungen como plataformas donde se transan públicamente las ofertas y demandas de valores.
Finalmente, es necesario inscribir la emisión y al emisor en un Deposito Centralizado de Valores, CEVALDOM para nuestro país. Un depósito centralizado es un organismo privado que se encarga de la custodia, compensación, liquidación y transferencia de títulos valores como también, del registro e inscripción de las afectaciones y garantías que recaen sobre dichos instrumentos.
Actualmente, la tarifa por depósito de documentos en la Superintendencia de Valores es de RD$20,000 y RD$250,000 por concepto de inscripción de emisión. En la bolsa de valores, el costo por inscripción de emisor es de RD$7,000 y RD$400,000 por emisión. En CEVALDOM, la inscripción del emisor cuesta RD$100,000 y el costo por emisión es deRD$25,000. Todas estas inscripciones son obligatorias para participar en el mercado, cuyo monto total asciende a 802,000 pesos, sin contar otros gastos como la comisión cobrada por el agente estructurador y el agente colocador, las calificadoras de riegos, los auditores externos, el asesor jurídico y el representante de la masa de obligacionistas. Cada prestador de servicios establece sus tarifas de acuerdo al monto emitido, al monto colocado y al precio de mercado.
Resulta evidente que las pequeñas y medianas empresas no pueden sustentar estos costos además, las mismas en su mayoría no tienen la organización necesaria para someterse al estricto régimen contable y de supervisión.
Esta situación representa una problemática relevante puesto que se excluye a uno de los sectores productivos más importantes de la economía, como es el de las PYMES.
En la República Dominicana existen más de 791,236 micro, pequeñas y medianas empresas, dentro de las cuales 772,899 son microempresas (Fondo Micro, 2014, pág. 18). Este sector genera un valor agregado que aumenta los ingresos percibidos por el Estado, el cual según un estudio realizado por Fondo Micro en el año 2014 asciende a 990 mil millones de pesos, representando el 38.6% del producto interno bruto. Dentro de esta cifra, las micro empresas representan el 51% del monto total, por lo que es posible deducir que este sector genera por si solo el 19.1% del PIB, lo que confirma su posición dominante en la economía dominicana.
Esta situación no solo se presenta en nuestro país, ya que a nivel regional las PYMES fungen como motores que dinamizan las economías. De acuerdo a un estudio de la CEPAL, este sector representa el 99% de las empresas de latinoamericana, generando aproximadamente el 67% de los puestos de trabajo. (CEPAL, 2013).
En un plano global, se estima que más del 95% de las empresas del mundo son PYMES, las cuales generan el 60% de los empleos del sector privado. En Asia, Japón registra la mayor cantidad de PYMES ya que el 99% de sus empresas son catalogadas como tal. A su vez, en la India las PYMES constituyen el 80% del sector empresarial.
Para principios del año 2014, el 99.7% de las empresas europeas eran PYMES, las cuales cubrieron el 66% de los empleos, contribuyendo con el 57.8% del valor agregado a la economía regional.
Debido a que este sector posee relevancia internacional, no resulta extraño que en alguna parte del mundo se le haya visto con mucho potencial para el mercado bursátil. En efecto, fue precisamente lo acontecido en Londres para el año 1995, cuando fue creado el "Alternative investment Market" o mercado de inversión alternativo.
Este mercado es un segmento de la Bolsa de valores de Londres y está orientado a las pequeñas y medianas empresas, para que las mismas puedan acceder a la bolsa mediante regulaciones más flexibles y costos procesales más económicos. No obstante, los emisores de este mercado deben estar acompañados de asesores designados, los cuales ayudan a organizar las empresas para el sometimiento al régimen contable, normativo y de supervisión.
El mercado alternativo de Londres ha tenido gran calada en la economía estatal. Para el año 2010 habían más de 1,195 empresas inscritas y para el 2012 se habían incorporado 891 empresas más, las cuales presentaron un promedio de negociación diaria de 295.5 millones de dólares y una capitalización bursátil de 94,000 millones de dólares. Estos números no han pasado desapercibidos frente a otros países del mundo, ya que demuestran lo eficiente que pueden ser las PYMES y el potencial flujo de capitales que pueden generar.
En Latinoamérica, Chile, Argentina y Perú cuentan con mercados bursátiles alternativos, en Ecuador, Brasil y Colombia se están realizando debates y estableciendo las bases para su incorporación.
Perú, el país más reciente de la región en incorporar este tipo de mercado, realizó su primer programa de emisiones para el año 2013 con la empresa Agrícola y Ganadera Chavin de Huantar, por un monto de 500,000 dólares en el corto plazo. Para agosto 2016 el mercado alternativo peruano cuenta con 12 empresas inscritas y 212 operaciones realizadas, tanto en el mercado primario como en el secundario. Sin embargo, solo se han transado instrumentos de renta fija, por lo que la renta variable está en espera de entrada.
En nuestro país, aunque el mercado de valores es poco conocido, nuestro legislativo se ha fijado en las nuevas tendencias. Actualmente, el marco normativo que rige el mercado de valores se compone por la ley 19-00 del año 2000 y el reglamento de aplicación 664-12, sin olvidarnos de las importantes resoluciones y ordenanzas emitidas por la Superintendencia.
Como se puede apreciar, tenemos una norma sustantiva con más de 16 años de vigencia, regulando un entorno tan cambiante y donde tanto ha llovido, por lo que resulta más que imperiosa la necesidad de adecuar la ley a las nuevas realidades dominicanas como también, a los objetivos y principios fundamentales de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO, por sus siglas en ingles) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organismos internacionales de referencia en materia de valores.
Recientemente, se han sometido varios proyectos legislativos para establecer una nueva ley de valores, siendo el último proyecto presentado en el año 2016 el que más ha llenado las expectativas para ser aprobado. Dentro de las novedades encontradas en este proyecto cabe destacar lo establecido en sus considerandos, al expresar que:
"CONSIDERANDO: Que el mercado de valores constituye una alternativa adicional de financiamiento, que contribuye al logro de los propósitos macroeconómicos y de reducción de la pobreza mediante la generación de empleos, el incentivo a la creatividad y la creación de herramientas de ahorro, a través de emisiones de valores de oferta pública."
"CONSIDERANDO: Que en atención a la realidad dominicana, debe promoverse la participación de un mayor número de entidades en la captación de recursos, entre ellas las pequeñas y medianas empresas, para que esta modalidad de financiamiento pueda ser desarrollada mientras se ofrece a los inversionistas una variedad de opciones de inversión que les permita diversificar sus ahorros, lo cual contribuye al fortalecimiento y crecimiento de la economía de nuestro país."
Evidentemente, queda claro que parte de las motivaciones que dieron origen al citado proyecto de ley, corresponden a la necesidad de insertar las PYMES al mercado bursátil, debido a su roll macroeconómico frente a la generación de empleos, la reducción de la pobreza y el importante valor agregado a la economía.
Estos objetivos van de acorde y en fiel cumplimiento a los principios y disposiciones constitucionales, en lo referido al artículo 50 párrafo 2, que establece lo siguiente:
"El Estado podrá dictar medidas para regular la economía y promover planes nacionales de competitividad e impulsar el desarrollo integral del país;"
A su vez, y de manera más específica, se cumple con lo plasmado en el artículo 222 de la constitución, el cual dispone lo siguiente:
"Artículo 222.- Promoción de iniciativas económicas populares. El Estado reconoce el aporte de las iniciativas económicas populares al desarrollo del país; fomenta las condiciones de integración del sector informal en la economía nacional; incentiva y protege el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, las cooperativas, las empresas familiares y otras formas de asociación comunitaria para el trabajo, la producción, el ahorro y el consumo, que generen condiciones que les permitan acceder a financiamiento, asistencia técnica y capacitación oportunos."
Quedando confirmada la constitucionalidad de la importancia y el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas y a su vez, que el mercado de valores es una potencial vía de financiamiento para este sector, es deducible que el modo mediante el cual ambas realidades pueden ser conectadas seria a través de un régimen diferenciado más flexible y económico, que permita a las PYMES el acceso a la bolsa.
En este tenor, a diferencia de la ley de valores vigente, el nuevo proyecto ley establece en su artículo 46 los tipos de empresas que pueden emitir valores, dentro de las cuales figuran las Sociedades de Responsabilidad Limitada (SRL). Este dato es significativo puesto que las SRL necesitan para su constitución de un capital mínimo suscrito y pagado de RD$100,000, mismo que es manejado generalmente por las pequeñas y medianas empresas.
A su vez, el párrafo único del citado artículo establece lo siguiente:
"Párrafo: La Superintendencia y los participantes del mercado de valores promoverán el acceso al mercado de valores de pequeñas y medianas empresas, según la ley No.488-08, para el Desarrollo y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), estableciendo para este efecto tarifas diferenciadas y preferenciales."
Con este régimen diferenciado se espera que el presente proyecto de ley abra las puertas para el Mercado Alternativo de Valores en la República Dominicana.
Con el establecimiento de este tipo de mercado, se incentivaría a las pequeñas empresas a profesionalizar sus estructuras. Mediante la implementación de normas contables internacionales y el establecimiento del buen gobierno corporativo, el aumento de su eficiencia productiva sería más que significativo.
De igual forma, las atractivas condiciones del mercado servirían de incentivo para que las empresas informales organicen sus estructuras y se incorporen al sector formal de la economía, lo que contribuiría con una mayor fiscalización del Estado.
En el mismo tenor, una empresa de mayor organización, que cumpla con estándares internaciones y de gobierno corporativo; que a su vez, esté sometida a un régimen de transparencia institucional, lógicamente cuenta con más prestigio frente a los competidores que no figuran en bolsa. Esto, le permitirá establecer nuevas relaciones comerciales con entidades de alto nivel, mayor peso al momento de negociar tarifas bancarias y además, aumenta la posibilidad de entrar a los mercados internacionales.
Casualmente al tocar el tema de los mercados internacionales, es importante recordar el Tratado de Libre Comercio o (DR-CAFTA) vigente desde el año 2007, por el cual determinados sectores comerciales han sido afectados. Al competir con empresas extranjeras cuya economía de origen es más sólida, con mercados bursátiles más desarrollados y sin olvidar que dichas empresas reciben el apoyo directo e indirecto de sus respectivos gobiernos, no resulta ilógico pensar que cualquier alternativa que vaya en beneficio de las empresas nacionales debe ser considerada.
Por esta razón, es de vital importancia fomentar la cultura bursátil en la República Dominicana, a fin de democratizar su ejercicio.
Para finalizar, el mercado bursátil no solo es beneficioso para las empresas, como se ha dicho anteriormente, un mercado es un lugar donde oferentes y demandantes se reúnen.
Para el público inversionista, el mercado bursátil constituye una alternativa de inversión donde se pagan mayores rendimientos que en el sector Bancario.
El mercado de valores es un modo de inversión directa. Se emplea la palabra directa porque el inversor conoce hacia donde se dirige su dinero y en que será utilizado, no obstante, es preciso aclarar que existen determinados servicios de intermediación que son necesarios para el funcionamiento del mercado, pero los mismos presentan baja incidencia en los precios.
En cambio, en el sistema bancario los inversores depositan sus ahorros en sus cuentas a cambio de una prima y los bancos invierten este dinero, por lo que no existe una relación directa entre el ahorrante y el deudor.
Esta intermediación es una de las causas por la que la tasa activa y la tasa pasiva de los bancos son tan distantes, esto, se debe a que las entidades bancarias asumen determinados riesgos por las inversiones realizadas con el capital de sus ahorrantes, sin olvidarnos de la prima cobrada por los servicios prestados. Por esta razón, encontramos en el mercado una tasa pasiva que oscila entre un 5, 6 o 7% en los certificados, frente a una tasa activa(préstamos) que varía entre un 14, 18, 20% o más, dependiendo de las condiciones del mercado, sin olvidarnos que la brecha es aún mayor frente a los depósitos a la vista.
En el mercado bursátil, las tasas de interés, cupón o rendimiento dependen de las cualidades del emisor y del precio de mercado. Los rendimientos ofrecidos oscilan entre los 9, 11, 12% etc., por lo es una buena alternativa de inversión para aquella persona que desea poner su dinero a trabajar.
 

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